5 de junio: el reto de los sinaloenses

 
El candidato del PRI está definido: Quirino Ordaz Coppel. En la Alianza PAN-PAS se ve muy difícil que no sea Héctor Melesio Cuén el candidato. El PRD busca alguna alternativa externa tras bajarse de la alianza. De los otros ni hablamos.
No habrá tampoco, ningún aspirante independiente competitivo. Entonces hay que conformarnos con lo que hay. ¿Son los mejores? Lo dudo, acaso los que se vieron favorecidos por la coyuntura.
Pero en ese escenario de franca medianía no deja de sorprenderme como le afloran ahora las virtudes a los pretendientes. “Quirino es un tipazo”, oí decir por lo menos 10 veces ayer en Mazatlán. Vamos a tener Gobernador, parece ser el sueño de los porteños mientras por la Alcaldía veremos probablemente a Fernando Pucheta contra Salvador Reynosa. ¿Son ellos el Alcalde que Mazatlán necesita en este momento estratégico para el puerto? Lo dudo mucho.

Salvo la apertura de la carretera, no ha habido ningún cambio estructural ni estratégico en las políticas públicas de Mazatlán para construir esa ansiada imagen de “destino turístico de primer mundo”. Otra vez temblamos con el asesinato de un turista estadounidense en la Zona Dorada ante la posibilidad de un nuevo warning para no viajar a Mazatlán. Así de frágil es nuestra cacareada bonanza.

De las virtudes de Héctor Melesio Cuén no se necesita más que atender al bombardeo de correos electrónicos del PAS y a las mesas de análisis de la estación de radio oficial para darnos cuenta que el maestro Cuén es perfecto: demócrata, trabajador, incluyente… ¡carismático! Mejor pregúntenle a la gente de la UAS.

Abro así este texto para señalar cómo otra vez seguimos en la discusión del quién y no del para qué. Seguimos concentrados en la persona y no en el proyecto.

Estamos muy lejos de asumir con responsabilidad el rol que le toca a cada uno de los actores. Porque los candidatos son eso: candidatos. Y si los partidos todos han decidido abandonar causas e ideas por la pura rentabilidad electoral; a los ciudadanos, especialmente a los grupos organizados, nos toca ser ciudadanos en toda la extensión de la palabra. Sobre todo, si no queremos que la descomposición de la cosa pública continúe.

En estos meses por venir, nos toca preguntar en serio no dar palmadas. Nos toca cuestionar promesas, para que luego la oferta no esté muy lejos de lo cumplido. Nos toca asumir postura para señalar cuando se nos miente o se simula, aunque se pierdan “amigos” o se salga raspado. En el cuidar las formas se nos va cada vez más el fondo.

Porque luego vemos que en lugar de gobernantes tenemos dictadorzuelos. Alcaldes que pretenden censurar periodistas como en Escuinapa o que arrancan obra sin respetar los procedimientos legales de inclusión ciudadana como en Culiacán.

Diputados que aprueban leyes que no leen, como con la Ley Mordaza. Secretarios que usan recursos públicos para hacer campañas disfrazadas de “Ferias de servicios” y gobernadores que empujan proyectos inviables para hacer negocios con particulares, como en el caso de los hospitales generales.

No podemos apostar por la continuidad del “proyecto del cambio” de Mario López Valdez y su grupo político. Un proyecto que no cambió nada de fondo.

Salvo el aniquilamiento de la oposición política en Sinaloa, no veo en qué otra cosa podemos reconocerle eficacia a la gestión actual. Basta ver al PAN local urgido de la alianza con el PAS y a la izquierda (PRD, PT y Morena) reducida a muy poco en el estado. Por eso el PRI si le juega con un candidato de pocos negativos, pero también de muy poco conocimiento popular. Habrá que ver si le alcanza la estructura… y si la “Operación cicatriz” fue efectiva.

Así es nuestra discusión de trivial de cara el próximo proceso electoral. Tan superficial que parece no aprendimos nada de los errores del pasado.

Ya es hora que líderes empresariales, sociales, académicos y civiles den la cara por este estado que se descompone en cada sexenio. Un estado que cada vez aporta menos al PIB nacional y cuya sociedad está cada vez más cooptada por la violencia, el crimen organizado y la narcopolítica. No lo digo yo, lo dicen todos los indicadores serios.

Ya va siendo hora que veamos alianzas ciudadanas concretas, con una agenda puntual. Un agenda bien comunicada y socializada entre los diversos sectores de la ciudadanía. Si sabemos que esa agenda no vendrá de los candidatos, vamos poniéndola los ciudadanos.

No veo otra forma si desde los partidos vemos los mismos métodos y cada vez peores actores. No veo otra forma, si a la hora de buscar nombres no tenemos los liderazgos necesarios para construir un futuro compartido sobre bases de participación e inclusión.

El 5 de junio votaremos otra vez en Sinaloa para elegir a nuestros gobernantes. Espero que lo hagamos con conocimiento de causa. Con conciencia de los proyectos, los retos y las necesidades. Con algunas propuestas en mente.

Que sea así dependerá de lo que hagamos los ciudadanos de aquí hasta el día de las elecciones. El reto de los candidatos será demostrar un enfoque distinto. El reto de los ciudadanos será exigirlo. Veremos.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s