Las cuentas de Mario López: homicidios

malova homicidios
Mario López Valdez. Foto: Noroeste

“En Sinaloa se delinque por tradición”,

dijo el Gobernador Mario López Valdez y levantó –otra vez – el avispero. ¿Tiene razón?, ¿o fue una más de sus ocurrencias?

La entrega anterior me referí a las cuentas que el Gobernador en Movimiento entrega en seguridad para Sinaloa. En esa materia, los homicidios dolosos merecen mención aparte.

He sostenido que no importa cuánto mejoremos en Robo a casa habitación, mientras no lo hagamos en Homicidios el estigma violento de Sinaloa seguirá allí. La razón es poderosa: el homicidio es uno de los delitos más dolorosos para una sociedad. Tal vez solo comparable con el secuestro. Nada más valioso se le puede arrebatar a una persona que la propia vida. Y pocas situaciones nos hacen sentir tan vulnerables como esa posibilidad.

Un homicidio deja una herida imposible de cerrar: el vacío irrecuperable de la persona asesinada. Y por otro lado, la familia que sufre el agravio difícilmente se sobrepone. Es posible pero muy complicado porque se requiere de una disposición personal extraordinaria y ayuda profesional constante.

Sin embargo, el daño emocional familiar se potencia cuando llevamos el tema a una escala social. No es lo mismo una sociedad que lleva décadas con un problema de homicidio que una que lo sufre ocasionalmente. Sobre eso, el colombiano Leonel Narváez ha sido puntual: hay sociedades que se enferman de violencia. Ese es el caso de Sinaloa.

La cita aplica perfectamente para buena parte de nuestro estado. Veamos las cifras.

De acuerdo con Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C. entre 1998 y 2012 hubo 12,533 homicidios en Sinaloa. Culiacán concentra la mayor parte de ellos, entre 1998 y 2012 hubo en la capital 4,704 homicidios, 37.5% del total estatal. Según cifras de la PGJE a julio de 2016, el actual gobierno registra ya 7,166 homicidios. 8% por encima de los 6,626 acumulados en el sexenio anterior de Aguilar Padilla y a 5 meses todavía de cerrar el gobierno. De seguir Mario López cerraría con un incremento de 15% más homicidios sobre su antecesor.

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Lo más preocupante es que la Tasa de Homicidios mostró una rápida tendencia a la baja durante 2012 y 2013, se estancó para 2014-2015 y ya en 2016 muestra de nuevo una tendencia creciente con más de 33 homicidios por cada 100 mil habitantes. De seguir en la media mensual de 2016, este año rondaríamos los 1,037 asesinatos. El promedio se acerca otra vez a tres personas ultimadas por día. Uno de los más altos del país. 

homcidios sinaloa
Homicidio. Foto: Noroeste

Según la misma investigación, la mayor parte de los homicidios se concentran en la capital y se cometen mayoritariamente con arma de fuego; suceden en la calle o la vía pública; la tercera parte se concentra en domingos y lunes; y pasan desde las 18.00 pm hasta las 00:00 am.

Es decir, suceden en la esfera del espacio público responsabilidad de las autoridades. Estos datos permitirían diseñar una mejor estrategia de seguridad con patrullajes en zonas y horarios específicos, un mejor uso del Sistema de video-vigilancia C4 y el aprovechamiento de las capacidades policiales. Claro, se necesita voluntad política.

¿Pero quienes cometen esos asesinatos? Según la misma investigación de Cohesión Comunitaria para VePorSinaloa, del total de personas procesadas por homicidio -doloso o culposo- 97% son hombres y 3% mujeres; mientras que del total de personas sentenciadas por homicidio -con sentencia condenatoria o absolutoria- 96% son hombres y 4% mujeres.

Las víctimas de esos delitos suelen ser también mayoritariamente hombres (94%) y hay mayor probabilidad de ser víctima de homicidio para los rangos de entre 15 a 29 años, de entre 30 a 45 años y mayores de 60 años. En Culiacán el homicidio amenaza a la fuerza laboral de la ciudad, 9 de cada 10 víctimas de este delito están en edad productiva.

Por último está la imagen nacional e internacional que el homicidio le deja a Sinaloa. Todos sabemos cómo se usa el alias de “El Chapo”, el nombre del Cártel de Sinaloa o el estigma narco como la principal característica del estado. Sinaloa mantiene todavía en la página del Departamento de Estado estadunidense, la alerta para no viajar hacia acá, excepto por Mazatlán.

Pero sin duda el fondo del problema se llama impunidad. Compleja de medir, diversos estudios sitúan la impunidad del homicidio doloso en Sinaloa en rangos del 80% al 90%. Es decir, la probabilidad de ser detenido por asesinar a alguien en Sinaloa es menor a 2 de cada 10 ocasiones.

El eslabón perdido se encuentra precisamente en la deficiente Procuración de Justicia Estatal encabezada por Marco Antonio Higuera. Sobre eso hablaremos en la entrega siguiente.

Mientras tanto, conviene pensar en la ¿reflexión? de Mario López sobre si en Sinaloa somos delincuentes por tradición. ¿No será que es el estado de derecho el que nos falla? ¿La capacidad de nuestros gobernantes para aplicar la ley? 

Esa ley que ha menudo el Gobernador ha ignorado al nombrar mandos policiacos impresentables, al cobijar la tortura en sus corporaciones, al jinetear recursos etiquetados, al dejar de investigar a los corruptos.

¿Tradición u omisión Gobernador?

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