El camello sinaloense

Presentación de “Puro Sinaloa”. Foto: Noroeste.

En negocios hay un chiste que se usa para vender:

“Si quieres vender camello, No hables mal del camello”.

Se lo he escuché muchas veces a Javier Lizárraga como empresario, debe seguir usándolo ahora como Secretario de Desarrollo Económico.

Traigo a colación el dicho respecto de le presentación de la marca “Puro Sinaloa”. Lo que parece será el eslogan del gobierno de Quirino Ordaz.

Permítame analizarlo desde dos perspectivas: el marketing y la política. Que aunque en tiempos recientes parecen ser la misma, no lo son.

Desde el marketing lo celebro: las organizaciones (empresas y gobiernos) necesitan un distintivo, un eslogan, un grito de batalla. Parece que eso será la frase “Puro Sinaloa”. Los eslóganes, cuando son creativos y justificados, logran conectar con sus audiencias a fuerza de repetición. Es decir, veremos el “Puro Sinaloa” en la identidad institucional del Gobierno del Estado, en la papelería, en las redes y, por supuesto, Quirino Ordaz deberá seguir el guión y repetirlo hasta el cansancio.

Como director de un medio de comunicación agradezco que haya una intencionalidad discursiva en este gobierno, una “idea” de comunicar algo. Acaso por primera vez.

Desde Noroeste cubrimos el evento de presentación y desplegamos ese contenido en nuestras plataformas. Las reacciones que vi en redes sociales me preocuparon: salvo funcionarios y analistas, la mayor parte de lo comentarios fueron muy críticos.

A reserva de una encuesta, la primera impresión es que la raza no se compró el eslogan. Más bien reclamaron diversos aspectos: desde la frivolidad de una presentación llena de gente que ha puesto el nombre de Sinaloa en alto (¿quién puede negarle eso a Rosario “Chayito” Espinoza? por ejemplo), hasta un distintivo fake que ya rola en grupos de WhatsApp con las fotos de los capos, narcos y sicarios más famosos que ha dado esta tierra.

Lo peor que puede sucederle a una campaña de marketing es la contra-campaña: que tu mensaje se usado para atacarte y así sucedió. La gente está haciendo mofa de “Puro Sinaloa”. No está bien, pero es comprensible.

Acaso el comentario más crítico y sonado fue el tuit directo del cantante Gerardo Jerry” Bazúa al Gobernador Quirino Ordaz:

Y es que aquí entramos a la parte política. Parece que gobernantes y asesores olvidan que la manera de construir conversación en la política actual cambió radicalmente.

La razón por la que gobernantes y partidos no logran conectar con el pueblo es sencilla de explicar pero difícil de implementar: son instituciones del siglo XX en épocas de comunicación del siglo XXI. Primero, no saben cómo, dónde ni cuando hablarle a la gente. Segundo: repiten las fórmulas de siempre y solo convencen a invitados especiales y acarreados. Y tercero: son incapaces de hacer autocrítica. Nunca reconocen esos fracasos y, por lo tanto, no aprenden.

El resultado termina siendo una credibilidad reprobatoria y una pésima legitimidad. Y entonces viene lo que resulta ya un lugar común de nuestra clase política: culpar a los medios de comunicación de solo decir “lo malo”. El cliché de las “buenas noticias” pasa por alto una cosa: que las noticias no hacen la realidad sino viceversa.

Nuestra clase política no entiende que los miles de millones que se gastan en publicidad oficial no alcanzan para construir realidades alternativas. Por bonito que salga el evento. Por famosos o poderosos que sean tus invitados.

Entiendo que desde una posición institucional nadie se quiere dar un balazo en el pie y hablar mal del camello. Pero omiten algo fundamental: que el camello es sinaloense.

“Puro Sinaloa” arranca a contracorriente. Había que ser más prudentes. Todavía en junio registramos 162 homicidios. La tasa se estabilizó pero sigue muy alta. Por eso era mejor ir poco a poco. Fue como prender la música a todo volumen a lado del velorio.

El Camello Sinaloense no es del gobierno, sino de todos. Es un camello viejo: con virtudes y defectos, gordo de agricultura y comercio, pero enfermo de narco y violencia. Un camello resiliente. Aguantador. Esa es la buena noticia: el camello sigue vivo. Primero curemos al camello y luego pensemos en venderlo. Que no se puede por partes.

Que no nos quieran vender nuestro propio camello, lo conocemos demasiado bien.

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