Regular las drogas. ¡Vamos tarde!

Drogas y narcomenudeo. La evolución de los cárteles. Foto: Noroeste.

La semana pasada, en Noroeste publicamos una investigación que evidencia el avance del narcomenudeo en México y su relación con el progreso de la mariguana legal en los Estados Unidos.

La correlación es enorme y hasta obvia: como los cárteles mexicanos batallan para competir con su mariguana ilegal en el mercado estadunidense, están haciendo dos cosas que todo empresario haría: 1. diversificando su oferta de exportación a heroína y 2. fortaleciendo el mercado local con mariguana y metanfetaminas.

Además de incursionar de manera sostenida en delitos para garantizarse recursos: robo de autos, asaltos, secuestros, extorsión.

En Sinaloa, el narcotráfico se consolidó como un negocio boyante durante el siglo XX. Como todo mercado negro, se vio apuntalado por la globalización y el fuerte consumo del otro lado de la frontera. Tanto que Joaquín Guzmán Loera, el capo sinaloense más emblemático, figuró en la lista de Forbes y se volvió el hombre más buscado del mundo.

Pero fuera del fenómeno cultural narco-pop, los sinaloenses hemos pagado como pocos los costos de ese negocio: altos niveles de violencia durante los últimos 30 años.

Desde el lanzamiento de la operación Cóndor en los 70’s estimamos al menos 30 mil muertos en Sinaloa. Nuestras calles están llenas de cenotafios y escenas del crimen, tenemos una imagen internacional narca que opaca nuestras virtudes empresariales y turísticas. Salvo Mazatlán, el warning estadunidense para no viajar a Sinaloa es un recordatorio permanente de nuestra condición de inseguridad.

Miles de millones de pesos se han gastado en Sinaloa y en México para combatir el coletazo violento del narco y NO ESTÁ FUNCIONANDO.

La estrategia actual falla porque confunde prohibición con control y aspira a la utopía moralina de un “mundo sin drogas”. Eso no ha existido, ni existirá nunca.

A lo que sí podemos aspirar es a regular de manera responsable, a combatir el consumo con campañas de prevención y, sobre todo, a desactivar los grandes flujos de dinero que reciben los cárteles y que los han vuelto poderes fácticos y políticos paralelos al estado, gracias a su inmenso poder corruptor.

Santiago Roel, creado del Semáforo Delictivo.

Al respecto, el experto Santiago Roel, creador de la plataforma Semáforo Delictivo, reafirmó la propuesta de que Sinaloa pueda apuntalar la discusión nacional sobre la regulación de la producción, el comercio y el consumo de mariguana y heroína, ya sea medicinal, recreativa o una mezcla de ambas.

Tenemos todo el derecho y “todas las credenciales”. No podemos seguir poniendo miles de muertos y desperdiciando recursos valiosos en un combate infinito e ineficaz.

La evidencia de que el enfoque de “guerra contra las drogas” es inútil es abrumadora. Por eso no pueden sorprenderme más las declaraciones de la Diputada Irma Tirado:

“Sinaloa no está listo para discutir la legalización de las drogas”.

¿La postura es personal o representa la del grupo parlamentario del PRI? ¿Qué opina el Gobernador Quirino Ordaz? Se atreverán a hacer las cosas diferentes o vamos a seguir en el cómodo lugar común de reportar decomisos y detenciones.

Porque mientras la diputada Tirado responde desde la ignorancia, la falacia moral de “cuidar los hogares” y la conveniencia electoral; habría que recordarle que las drogas ya están allí en las esquinas, a la vista de todos. Que se consiguen con un mensaje de WhatsApp y a precios accesibles. Facilísimo. ¡Que son un negociazo!

Que el debate para eso es: para exponer argumentos y datos, para abrir otros caminos y explorar alternativas. Después de todo eso hace un diputadx ¿qué no?

Y mientras rehuimos la discusión, el consumo crece empujado por los cárteles. Acumulamos muertos y prisioneros carísimos de mantener. Todos jovencitos, carne de cañón. Esos que según nuestros políticos protegen de la drogadicción mientras los dejan a merced de los criminales.

Regular no es panacea. Pero por puro pragmatismo hay que aceptar que tenemos que hacer las cosas diferentes. En Estados Unidos ya empezaron, y los resultados son mejores.

Que nuestra clase política siga en la lógica de decir lo que conviene. Que sigan tomándose fotos entregando patrullas. Sigamos viviendo en el miedo y la zozobra. Perdamos una, dos generaciones hasta que “estemos listos” para debatir lo importante. Por ahora, hay que ganar elecciones.

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

 

Librero.

Caminar por la calle sin que lo atropellen es fácil. No necesita pensarlo, sólo lo hace. ¡Sistema 1! Multiplicar 17X24 es más complicado. A menos que sea usted un genio, necesitará tiempo y algo de trabajo (no se vale usar el celular). ¡Sistema 2!

En “Thinking, Fast an slow” (Penguin books, 2011) el Nobel Daniel Kanheman nos explica, gracias a muchos años de investigación, cómo los humanos pensamos y tomamos ciertas decisiones y por qué. Un libro fascinante.

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